Hola, este último trimestre, hemos hecho diversas cosas, hemos leído textos, hecho un pódcast y dramatizaciones, por si esto fuera poco también hemos hecho dos talleres con padres que se han ofrecido a enseñarnos y a acercarnos un poco la escritura y el teatro, me han parecido actividades muy guais sobre todo por qué creo que salir un poco de la rutina de estar en clase y poder disfrutar de actividades como estas es una suerte.
En el taller de escritura impartido por enrique, padre de una compañera de clase, que es escritor, nos estuvo contando un poco acerca de como hace él para inspirarse al escribir sus libros, nos habló de los "disparadores creativos" un término del que nunca había oído hablar y me pareció cuánto menos curioso, consiste en alguna actividad o "trucos" para hacer que tus textos sean creativos o te llegue la inspiración, él nos explicó unos cuantos, entre ellos unos que consiste en escoger un personaje de una peli, un famoso o un personaje histórico y sacarlo del contexto en que lo conocemos, este mismo disparador creativo lo pudimos en práctica en clase, nos pusimos por parejas, yo hice esta actividad con mi compañera Eire, escogimos a Hitler y lo sacamos completamente del contexto en que lo conocemos, y esto fue lo que escribimos:
Adolf, un niño de Albacete de cuatro años que estaba en la biblioteca como un día cualquiera, cogió un libro bastante grande del que no podía leer el título, ya que no sabía leer su padre le dijo Adolf deja eso, pero el niño se quedó en la Adolf un niño de Albacete de cuatro años que estaba en la biblioteca como un día cualquiera cogió un libro bastante grande del que no podía leer el título, ya que no sabía leer su padre le dijo Adolf deja eso, pero el niño se quedó en la Adolf un niño de Albacete de cuatro años que estaba en la biblioteca como un día cualquiera cogió un libro bastante grande del que no podía leer el título, ya que no sabía leer su padre le dijo Adolf deja eso, pero al niño se le quedó en la memoria creció, pero nunca se olvidó de ese libro que tanto le había fascinado. Habían pasado tres años desde aquel incidente cuando el no tan pequeño Adolf volvió a ir aquella biblioteca para buscar un libro que necesitaba para el instituto, pero como un milagro vio de lejos aquel libro que había estado en su memoria desde ese día de otoño, pero esta vez una cosa había cambiado, ahora sabia leer y estaba dispuesto a averiguar de qué trataba ese libro como si hubiese sido el gran misterio de su vida se preparó para abrirlo y empezó a leer el libro era marrón y tenía unas letras doradas de cierto grosor en la que ponía la Biblia desde ahí Adolf comprendió que su destino estaba sellado y que debía hacerse monje.
El segundo taller que hicimos fue con Israel, padre de otra compañera de clase, está vez fue de teatro, primero nos estuvo contando cómo es el teatro y donde se representan las obras que no pertenecen a los grandes teatros, descubrimos que hay numerosas salas por todo Madrid que ofrecen muchas de obras de teatro a lo largo del día y después hicimos una actividad dinámica qué consistía en que por grupos y esparcidos por el salón de actos, escuchábamos con los ojos cerrados y una pose relajada y neutral lo que nos iba diciendo, comenzó diciendo que teníamos un centro de energía en el pecho y que poco a poco y cada grupo ese centro de energía iba a moverse hacia otro lado distinto y que nuestro personaje debía concentrar su energía ahí, a nosotras el centro de energía se nos desplazó a la espalda, después debíamos caminar por el espacio concentrando ahí la energía del personaje, y comencé a caminar con la espalda inclinada hacia abajo, después tuvimos que meternos dentro de nuestro personaje como si fuera un disfraz, yo escogí el jorobado de Notre-Dame, y actúe como tal, nos reímos mucho y personalmente me gusto mucho está actividad, es ha sido una oportunidad muy guay para perder la vergüenza y acercarnos un poquito al teatro.
Comentarios
Publicar un comentario